Seguridad y práctica clínica

Sin consultar más estadística que la que aporta el ojo de buen cubero de un enfermero con sus ciertos años de experiencia (que no son pocos), creo que no me equivoco si afirmo que la mayoría de nosotros hemos pasado al menos una vez (si no más) por la desagradable experiencia de sufrir un pinchazo con una aguja usada. La incorporación de dispositivos de seguridad a las jeringas de heparina, lancetas, catéteres, etc y la asunción de una cultura positiva de seguridad ha contribuido a reducir este riesgo, pero la amenaza sigue ahí de una u otra forma.

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Nuestra práctica profesional requiere el manejo habitual de plumas de insulina que, por frecuencia de uso, carga de trabajo, falta de medios o puro descuido (porque también hay que reconocer los errores) a menudo se ven implicadas en los accidentes laborales con riesgo biológico.

Desde la distancia sigo colaborando con proyectos que merecen la pena y con profesionales que se interesan por nuestra salud y opinión especializada a la hora de diseñar un nuevo dispositivo de seguridad. La propuesta de Needle Removal Pen (@nrp_es), todavía en fase de desarrollo, promete aportar un valor añadido al producto: portabilidad, polivalencia, manejo con una sola mano, depósito del material usado…

Tu experiencia cuenta. Nos cuentas tu opinión sobre el diseño?

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Segundas oportunidades

No voy a decir que han pesado más los motivos laborales, porque al valorar el “me voy” y el “me quedo”, uno carga todo en el platillo de la balanza y deja que el brazo decida libremente; pero haberlos, haylos. Al otro lado estaba el vértigo, el empezar de cero después de 20 años de trabajo (ahí es nada), el cambio… Y sin embargo he cogido el vuelo. Atrás dejo la frustración del querer y no poder, la desidia de una administración (y unos administradores) que no cuida a los profesionales, la cultura negativa de calidad asistencial y seguridad del paciente, la formación continua que no va más allá de la titulitis… El Universitätsklinikum Carl Gustav Carus de Dresden me abre las puertas a una oportunidad llena de luces (y sombras, seguro!) que no voy a desaprovechar. Hoy empieza mi aventura en el país en el que los enfermeros cuidan y la dirección se toman las cosas en serio.

La verdad está ahí fuera

La costumbre, la tradición y la experiencia profesional no son suficientes para prestar al paciente y a la sociedad unos cuidados de calidad de acuerdo a las exigencias actuales de la disciplina. La Enfermería Basada en la Evidencia (EBE) pretende orientar el proceso de la toma de decisiones desde un enfoque reflexivo e interpretativo que permite hacer uso de los hallazgos de la investigación en la realidad particular de la enfermería.

Esta postura crítica se opone al concepto ortodoxo de la Medicina Basada en la Evidencia (MBE) que, según el Observatorio de EBE de la Fundación Index, pretende eliminar las otras verdades que surgen de la auténtica interpretación y comprensión de las experiencias de vida de las personas que cuidamos. Las decisiones ráramente se basan solo en las pruebas; siempre desempeñarán una función, los juicios, los valores y los factores individuales. Reducir la variabilidad no justificada de nuestros actos, informando nuestras actuaciones con las mejores y más sólidas pruebas (no en los hábitos de la práctica), constituye el fin último de la EBE.

Estas interesantes aportaciones elaboradas por María Nubia Romero Ballén, nos instrucen en un ciclo de búsqueda y constante actualización de conocimientos cuyas reglas se han visto sustancialmente modificadas en el mundo en el que actualmente vivimos y nos relacionamos.

La teoría conectivista desarrollada por Siemens surge en respuesta a las limitaciones de las teorías clásicas (conductivismo, cognitivismo y constructivismo) para explicar cómo se produce el aprendizaje en entornos tecnológicos y fuertemente conectados. Su clave diferencial radica en considerar que parte del aprendizaje (entendido como conocimiento aplicable) reside fuera del individuo, poniendo el foco de atención en el entorno (la red) como agente generador y proveedor de conocimientos. La habilidad para establecer conexiones de conjuntos de información especializada o fuentes de información representa, pues,  uno de los ejes principales del enfoque conectivista. Si bien algunos investigadores no creen que el modelo de Siemens constituya una verdadera teoría del aprendizaje (sino una perspectiva pedagógica) el conectivismo se revela importante a un nivel curricular al abordar aspectos de tipo competencial (qué y para qué debería aprender la gente) en la nueva sociedad digital.

No obstante, la cantidad de información disponible en internet requiere asumir ciertos criterios de validación y selección de contenidos (identificando las fuentes más fiables y utilizando la información en función de su pertinencia para una determinada actividad); una competencia que, en numerosas ocasiones, no forma parte de las enseñanzas “tradicionales” o se contempla (con suerte) de forma transversal en el itinerario educativo. Como apunta Marquès en sus reflexiones sobre el curriculum bimodal, la red de redes y otras herramientas basadas en TIC nos liberan (parcialmente) de la necesidad de memorizar cierta información (conocimiento declarativo) que puede alojarse ahora fuera del individuo en una suerte de “memoria auxiliar”. La capacidad de saber más (esto es, saber cómo y donde buscar el conocimiento) puede ser más importante que lo que el individuo actualmente sabe.